Existe una verdad incómoda difícil de reconocer para la mayor parte de las personas. Es complicado decir en voz alta: el ser humano es egoísta por naturaleza. No es un insulto, es biología. Y es que las personas queremos lo mejor para nosotros mismos, para nuestra gente y entorno más cercanos, y eso está bien. Porque precisamente ahí, de ese instinto de preservación tan primario, nació Somos ecoístas, el movimiento sostenible powered by Piñero.
Y es que, si algo tenemos muy claro, es que ser un ecoísta no consiste en seguir un manual de instrucciones, sino que se trata de que cada uno de nosotros cuide lo que siente como suyo. Nuestra playa, nuestro bosque, nuestro barrio, nuestro planeta. Y, al final, sumamos hasta abarcarlo todo.
Qué es el ecoísmo y por qué lo necesitamos
El ecoísmo no es un concepto extraído de la más estricta definición de sostenibilidad, es una forma de vivir. Somos ecoístas nació de Piñero, un ecosistema empresarial centrado en el desarrollo y la gestión turística y de bienes raíces, cuyo territorio de actuación se encuentra en España, México, República Dominicana y Jamaica. Un movimiento que surge de la necesidad más intrínseca de ser responsables con la naturaleza.
Un día, pensando cómo aportar ese granito de arena (de playa, por supuesto), llegó una revelación clave: el «buenismo» medioambiental no ha funcionado lo suficientemente bien. Pero el egoísmo bien entendido, elevado a escala colectiva, podría cambiarlo todo. Si todos cuidamos lo nuestro, acabamos cuidando el planeta entero. Así nació el ecoísmo. Y, con él, un movimiento que no culpa, no sermonea y no pide sacrificios heroicos. Solo te invita a sacar al ecoísta que ya llevas dentro, a darle voz y dejarle ser.
Un movimiento con fundamento
Somos ecoístas no es una declaración de intenciones, ya que el movimiento lleva más de dos décadas construyéndose acción a acción, proyecto a proyecto. En el año 2000 empezamos con el programa de protección de tortugas marinas y seguimos creciendo hasta hoy, con el objetivo puesto en el horizonte en la neutralidad de carbono en 2030.
¿A quién va dirigido el movimiento?
A ti. Exactamente a ti.
Si alguna vez has pensado en el futuro del planeta pero no sabes muy bien qué puedes hacer desde tu posición, este movimiento te habla directamente. Si te preocupa el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la preservación de las tradiciones de nuestra tierra o simplemente cómo será el mundo que van a heredar nuestros hijos, ya eres, en el fondo, parte del movimiento.
Creemos firmemente que los movimientos ecologistas más efectivos no son los que gritan más alto, sino los que convencen a más personas de que el planeta también es suyo.
Yo también soy ecoísta
La pregunta no es si te preocupa nuestro planeta, sino que es si estás dispuesto a hacer algo al respecto. Algo pequeño, algo concreto, algo tuyo. El interés propio, bien entendido, puede salvar ecosistemas enteros.
Para ser ecoísta, no debemos ser perfectos. Debemos ser coherentes. Por eso, el runrún late dentro de cada uno de nosotros con una sencilla pregunta: ¿qué parte de nuestro planeta sientes como tuya? Si la cuidas, el resto vendrá solo.
Y tú, ¿también eres ecoísta?